Capitulo 6
_____ se encontró excluida, pero por detrás de la puerta pudo oír a Emma reírse y decir:
-Ése... ése.
Al final fue Emma la que salió.
-Ya puedes entrar -dijo tomándola de la mano. La condujo a la habitación donde Nicholas estaba esperando con algo escondido en la mano-. ¿Tengo que irme yo? -preguntó la niña con ansiedad.
-Por supuesto que no -respondió _____-. Ésta es una ocasión familiar.
Se sintió avergonzada de tomar parte en lo que debería haber sido un momento romántico y se preguntó si Nicholas sentiría lo mismo. Pero él parecía muy tranquilo cuando le tomó de la mano y dijo:
-Emma y yo lo hemos elegido juntos. Ella estaba convencida de que éste es el que más te gustaría y eso espero yo también.
_____ casi dio un respingo cuando vio el anillo. Con poca consideración para con el bolsillo de su padre, Emma había elegido una brillante joya de diamantes. Debía contener treinta pequeñas piedras incrustadas alrededor de una grande en el centro.
-¿Te gusta? -preguntó la niña con ansiedad.
-Es precioso -jadeó _____, mientras Nicholas se lo deslizaba en el dedo. Sonrió a Emma-. Has elegido una preciosidad.
-Papi me ayudó -dijo ella con generosidad mirando a su padre con gesto significativo-. Sigue papá.
Por un momento, _____ no comprendió nada. Emma estaba mirando a su padre con ansiedad como con miedo de que él omitiera algo que estropeara el momento. Entones, _____ sintió la mano de Nicholas sobre sus hombros y que la atraía hacia sí. Al momento siguiente, sus labios estaban sobre los de ella.
No hubo nada apasionado en aquel beso. Era una formalidad por deferencia a Emma. Pero el roce de sus labios la pilló desprevenida y despertó una respuesta en lo más hondo de ella que no pudo contener. Se quedó parada y asombrada hasta que él murmuró contra sus labios.
-Devuélveme el beso o no parecerá de verdad.
Ella se apresuró a interpretar su parte y, apoyando las manos en sus brazos, se acercó más a él. Su boca era firme y cálida contra la de ella y de repente, las imágenes empezaron a asaltar su mente: días calientes de verano cargados de dulce y sensual belleza; la tierra en plena floración; puestas de sol purpúreas y brisas aromáticas; vino, risas y amor. De repente, fue consciente de todo un mundo cargado de posibilidades y todo por el tenue beso de un hombre al que no le importaba nada y que esperaba lo mismo de ella.
Se separaron y _____ desvió la cabeza al instante. El corazón le latía acelerado y estaba segura de que se había sonrojado.
-Es un anillo precioso -dijo intentando hablar con calma-. Lo guardaré como un tesoro.
Cuando se quedaron a solas unos minutos después, Nicholas dijo azorado:
-De verdad que lo siento. Nunca pretendí que sucediera. No pensé que se involucrara tanto con los detalles.
-Yo tampoco, pero no importa -contestó ella, apresurada.
-Me aseguraré de que suceda lo menos posible. Te prometo que no tenía deseas... bueno, estoy seguro de que a ti te pasa lo mismo.
-Exactamente. Dejemos el tema.
_____ temía ir a comprar el vestido con Emma, pero cuando llegó el día, encontró contagioso el entusiasmo de la niña. Nora también las acompañó para encargarse de Emma mientras _____ estuviera probándolos y las tres se fueron al centro de Londres, al departamento de novias de un centro comercial tan caro que _____ no había entrado nunca antes. Ahora era la clienta de honor con un presupuesto ilimitado.
Enfrentada a una colección de vestidos rosas de satén, Emma se quedó sin habla de alegría durante unos minutos antes,de decidirse. Entonces anunció sin duda:
-Este.
Para el traje de novia fue más selectiva descartando decidida varios modelos que a _____ le parecieron bien. Estaba claro que la niña tenía una imagen muy clara y no parana hasta satisfacerla. _____ sentía aprensión acerca del resultado. A ella le sentaban mejor las líneas sencillas y temía que Emma quisiera escoger uno de cuento de hadas que había en el escaparate, cubierto de lazos y volantes.
Al final, Emma señaló un traje y le dijo:
-Pruébate este.
En cuanto _____ se vio con él puesto, supo que Emma no se había equivocado. El vestido estaba hecho de seda cruda, de cuello alto, ajustado a la cintura y cayendo con un ligero vuelo por las caderas hasta el suelo. La espalda tenía una larga cola y las mangas se ensanchaban a medida que caía hasta tocar casi la moqueta de color gris pálido. La extraña decoración era de brillantes perlas cosidas.
-Nunca pensé que la seda podría pesar tanto.
-Está hecho a propósito para darle un poco más de peso. Intente andar con él.
_____ dio algunos pasos y el vestido flotó tras ella, como una mariposa de gloriosa belleza. Como por arte de magia, parecía corregir todas las imperfecciones de su cuerpo, sus anchas espaldas apenas eran perceptibles y su aspecto anguloso desaparecía sustituido por una redondez femenina y suave que nunca hubiera creído suya. Estaba asombrada. A pesar de su sencillez, el vestido tenía una magnificencia que contrastaba con la forma en que ella se veía sí misma: terrena, fiable, quizá un poco prosaica.
-No creo que... -empezó.
-Oh, sí, debes -interrumpió Emma con ansiedad-. Y mira, éste es el velo perfecto para él.
El velo era igualmente maravilloso, y llegaba casi hasta el final de la cola. Enmarcaba la cara de _____ en una suave nube blanca que le hacía brillar la piel y los ojos parecían enormes. Empezó a caminar de nuevo, sujetando la cola y Emma se puso detrás de ella para llevarle hasta el gran espejo del fondo de la sala.
-Es muy bonito -dijo Nora-. Estás maravillosa.
-¿Cuánto cuesta este vestido? -preguntó _____. La asistenta se lo dijo-. -¡¿Cuánto?! -gimió-. ¡Oh dios, es mucho más de...!
-Nos lo llevaremos -dijo Emma con calma.
-Me manejó como si fuera un juguete -le dijo _____ a Nicholas esa noche a la defensiva-. Recuérdalo cuando te llegue la factura.
-Ya la conozco -observó Nicholas, antes de sonreír-. No sé a quién ha salido.
Estaban cenando en el pequeño apartamento de ella. Ahora que _____ pasaba casi todo el tiempo con Emma, aquella era su única oportunidad de hablar a solas. El tiempo transcurría con mucha rapidez y _____ se sentía atrapada en un remolino. Muy pronto se convertiría en la mujer de aquel hombre, al menos de nombre. Se sentía poderosamente atraída hacia él y, sin embargo, era un extraño y hablaba de su boda como hubiera hablado con eficacia de cualquier otro negocio. A ella se le hacía muy difícil sacar el tema que sabía que no podría retrasar más tiempo.
-¿Va todo bien? -le preguntó él en ese instante.
-La señora Grainger lo tiene todo bajo control -dijo ella por la organizadora de banquetes-. Considerando el poco tiempo que le hemos dado, ha hecho un trabajo maravilloso.
-Entonces, ¿qué es lo que te pasa? Emma está contenta, ¿verdad?
-Perfectamente. Está llena de planes para nosotros...
_____ se detuvo azorada.
-¿Qué abismo ha abierto ahora a nuestros pies? -preguntó él con debilidad-. Sigue, cuéntame lo peor. Ya lo estoy esperando -de repente pareció horrorizado-. ¡Oh, dios! ¡No me digas,que quiere que vayamos de luna de miel !
-No, eso lo he solucionado diciendo que no queremos separarnos de ella y que ella no se encuentra lo bastante fuerte como para acompañarnos.
-Entonces, ¿qué es lo que se nos ha pasado? -¿Dónde vamos a dormir?
-Pero ya hemos acordado que tú ocuparías una habitación al lado de la de Emma.
-Ya lo sé, pero ella tiene la idea fija de que hay que redecorar tu habitación para que la compartamos. Hoy me dijo de camino a casa que quería ayudarme a elegir la nueva decoración. Es parte de su imagen de la vida familiar. Se ha quedado a dormir algunas veces en casas de amigos, así que sabe que los matrimonios comparten habitación. Eso me ha dicho.
Él pareció alarmado.










